Pornografía, homoerotismo y política

Cada vez es más difícil establecer el límite entre el porno y el erotismo. Durante años la discusión ha servido para desprestigiar a una y legitimar al otro. Beatriz Preciado nos recuerda como en la postguerra surge la industria farmacopornográfica como estrategia para robustecer el capitalismo, a partir del desarrollo de productos que giran en torno al sexo y al placer corporal. Es la época de la psicodelia, de los grandes capitales destinados a la investigación que dieron origen a toda una industria del sexo explícito. Surge la industria del cine porno, financiada par la mafia norteamericana, a partir del desarrollo de películas como «Garganta Profunda», convirtiendose en un hito para lo que se venía.

Juguetes y prótesis sexuales, pastillas como los anticonceptivos o los viagras, sustancias que alteran los estados de ánimo y de conciencia, muchas imágenes distribuidas en la industria editorial o cinematográfica, investigaciones y demás, multiplicaron las ganancias, todo alrededor del sexo. Esta explosión de la sexualidad libre se refuerza por lo que se llamó en la década de los sesenta la contracultura, representada en el surgimiento de grupos sociales que se encontraban marginados, y que surgen como una gran fuerza de reivindicación de derechos. Las poblaciones racializadas (judios, gitanos, afros e indígenas), las mujeres, los homosexuales, la población trans, sumado a la filosofía antibélica, el cosumo de sustancias psicoactivas, y a la filosofía hippie del amor libre, fueron el caldo de cultivo para que emergiera todo un mercado de los cuerpos, que el capitalismo supo aprovechar muy bien.

El desarrollo de una sociedad capitalista basada en los imáginarios del éxito rápido y fácil, inspiran una sexualidad que debe alcanzar de manera rápida y sin contratiempos el logro del objetivo, evidentemente desde una mirada androcentrada. Los valores de la masculinidad de la eficiencia, de quitar del camino todo lo que estorbe para alcanzar el objetivo, y de alcanzar la meta, se epresan en una época altamente pornográfica. Pornográfica en tanto exige mostrar todo de manera explícita, y que garantiza alcanzar de manera fácil el objeto de deseo. Este es un mandato muy masculino, que afecta de manera contundente el erotismo, que es todo aquello que impide que ese objetivo se lleve a cabo con estas características.

El gran reto será resctar al cuerpo humano, especialmente el masculino, de una instrumentalidad orientada a una sexualidad rápida y eficiente. Y eso exige acercarse a la posiblidad de simbolizar la desnudez y sus posiblidades, para nutrir las formas narrativas del erotismo. Esto como resistencia a una sexualidad pornográfica que invade todos nuestros ámbitos de la vida cotidiana, expresada en la publicidad y en la venta de todos los objetos de consumo. El erotismo termina siendo una estrategia de combate, que decoloniza los cuerpos sometidos a los regímenes masturbatorios, penetrativos y eyaculatorios.

Esta no es entonces una cruzada menor. Permitir que la desnudez refiera a algo más que a una sexualidad penetrativa, es recuperar un territorio primario, un territorio para la construcción poética y metafórica de la realidad. Es volver a los estados primarios de la construcción de las civilizaciones humanas. Y esto requiere de valentía y de cuerpos comprometidos con su propia exploración.

En esta exploración es importante recurrir al juego, a las posibilidades de fomentar la fantasía de manera crítica, para ello recurro a la ironía, a las falsas imágenes, manipuladas como lo haría un adolescente con una app en su celular. Los resultados permiten otro lenguaje diferente al de la fotografía moderna. De igual manera, acudo a los cruces interseccionales, donde categorías de raza, clase social, procedencia, creencia religiosa y orientación sexual, invitan a mirar los fenómenos sociales como complejos, como lleno de vericuetos que se entrelazan y que evocan, en últimas, los modos de pensar colonial. Esta propuesta intenta justamente acercarse a esas matrices estéticas, que delinean un patrón en las formas típicas de oferta y demanda de cuerpos que forman parte de un mercado manipulado por los medios de comunicación y por una cultura de masas demarcadas por intereses económicos.

Del placer al dolor y vs

Publicado por pitchfotos

Comunicador y Maestro en Estudios Culturales. Gestor de la cultura vallecaucana y de los procesos contemporáneos decoloniales. Ambientalista, indigenista y activista LGBT. Fotógrafo y semiólogo de la imagen.

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