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Subacuáticas, el agua…

El agua y el homoerotismo

La gota de agua perfora la roca… no por su fuerza, sino por su constancia

El agua es uno de los temas recurrentes en mi trabajo. He explorado la fotografía subacuáticas por varias razones. He tomado fotos subacuáticas en piscinas y en ríos, seguramente influenciado por mi práctica de natación y buceo y por un entorno cultural. Estos escenarios acuáticos se vuelven preferidos para la recreación, para los encuentros eróticos, pero también para tirar desechos, o para tirar los cuerpos de personas asesinadas por las violencias estructurales de mi país. En mi caso, tuve una piscina semiolímpica en mi lugar de trabajo durante años, y esta posibilidad la asumí como una permanente invitación para explorar la textura, el color y los ambientes azulosos y químicos de las piscinas, además, obviamente, de los cuerpos de los deportistas que la usaban.

En las exposiciones que realicé con este tema, construí algunas reflexiones que enriquecieron la lectura simbólica de este elemento. Por ejemplo, entendería que el agua de una piscina es el producto de un cautiverio, es un elemento preso, domesticado por la cultura occidental que pretende controlar la creación. A diferencia del agua de los ríos, que en principios, serían mucho mas libres, fluctuantes, más espontáneas.

Uno de los primeros trabajos que pude desarrollar en las piscinas inició con tres mujeres embarazadas, con parejas heterosexuales y con hombres, en tres piscinas difrentes de la ciudad. Una de las piscinas fué en una casa privada en el barrio La Arboleda. La otra en la terraza del emblemático hotel Aristi de Cali, y la otra fué en la piscina de la Pontificia Universidad Javeriana, que fué estrenada en el año 2000. De este trabajo realicé una exposición «SUB» en el Centro Cultural Colombo Americano de Cali, donde realicé mis primeras instalaciones con agua, tanto en una acuario diseñado para exponer una de las fotos más potentes, como en bolsas de agua.

Naufragos fué uno de los proyectos que más me gustó. Fue una excusa para proponer que muchos nadadores asumieran el reto de «quedarse dormidos» en las profundiades de las piscinas, y encontrarse al amanecer en un espacio que parece real, pero que los asficcia y los llena de preguntas.

Otro de los temas que desarrollé fue el de la masculinidad hegemónica, a partir de ciertos estereotipos de fortaleza, cumplimiento de logros y formas asociadas a la fuerza, que contrastaban con las formas femeninas que proponía la danza y la levitación.

Es de destacar el esfuerzo técnico para la realización de estas imágenes. El interés era crear un ambiente enrarecido, donde no es muy evidente la presencia del agua, pues buscaba generar la sensación de gravedad. Para ello, tanto el modelo como el fotógrafo debían aguantar la respiración en una apnea que generaba una gran exigencia física. De esta manera, hay una especie de performance, donde la exigencia física demandaba un riesgo, y donde el error o los accidentes podrían presentarse de cualquier manera. Dentro de las exigencias para tener la flotabilidad negativa se requería el uso de barras de plomo o material pesado, que debía ocultarse para la foto, y controlar los desensos o ascender, de la manera más segura posible.

Este trabajo lo pude exponer en la galería del Centro Cutural Comfenalco de Cali, en una exposición que se llamó Ache, y que contaba con una instalación con botellas y bolsas de plástico llenas de agua, tanto tubulares que se usaban para proteger los negativos, como bolsas que permitían ver la propuesta fotográfica.

Uno de los trabajos más bellos en la exploración de fotografía subacuática la realicé en el río sabaleta, a donde obtuve imágenes que contrastaban de una manera increible con las imágenes de las piscinas. Una era un agua libre, espontánea y alegre, la otra un agua domesticada, apresada, esclavizada, maquillada, producida con químicos. En estos trabajos de fotografía subacuática fuí encontrándome con dos temas centrales de mi trabajo, el cuerpo masculino y el desnudo, como un recurso que alude al homoerotismo, pero que refiere más al origen, al limpiar el cuerpo de las ataduras de los personajes que construye la cultura.

Ser un buzo certificado en San Andrés y haber buceado en Gorgona, en Tairona y en San Andrés ha sido una de las experiencias más sorprendentes que haya experimentado. Recuerdo un buceo nocturno en San Andrés, para la certificación de buceo avanzado. La experiencia fué alucinante cuando se apagan todas las linternas y se observa como el placnton se activa y produce luz. Esa experiencia visual me ha marcado y me enseñó a explorar la luz, en la fotografía en General y el lignpaiting en particular.

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Después de muchos años de no volver a tomar fotos subacuáticas, y de trabajos sólo de fotografía de buceo, decido recoger la experiencia de años atrás y del trabajo de homoerotismo con intensión políticamente marcado, e inicio un trabajo que apenas asoma su rostro para la madurez. Infortunadamente, por la cirugía que me realizan de cuello, no me permitiría volver a sumergirme en las piscinas para producir imágenes en ambientes acuáticos. Este trabajo de fotografía subacuática realizado en marzo de 2019 sería el último que realizaría en piscinas.

Hoy ya no puedo hacer apnea, ni buceo, ni natación, nisiquiera acercarme a una piscina, después de la operación de vaciamiento de cuello. Una de mis grandes frustaciones de este momento, pero con la alegría de haber sido uno de los pocos fotógrafos de haber hecho exploraciones de gran exigencia física en las piscinas de Cali. Especialmente con el tema del homoerotismo.

A parte del ejercicio de la fotografía subacuática, he seguido explorando los ambientes de los ríos. Es en este entorno natural donde los colombianos hemos aprendido a hacer todo tipo de cosas, la mayorías tristes, asociadas a los procesos de violencia y de deterioro ambiental. Los ríos se han convertido en el basurero, el vertedero hasta de cuerpos humanos. Es el botadero predilecto de muchos, especialmente en las grandes ciudadades. En los entornos homosexuales, los rios muchas veces son espacios privilegiados para cruising, para el exhibiccionismo, o para el voyerismo. De ahí salen muchos de los trabajos que he realizado, donde el cuerpo se expande, entra en relación, o se degrada y pierde toda su dignidad.

Evidendemente es el mar, donde se termina resumiento toda esa basura y todo esa degradación humana, que se vé reflejada en los sedimentos y en eso que no queremos ver, y que tratamos de esconder como debajo de un tapete, pero que evidentemente se nos devuelve.

En otros momentos he seguido explorando con lel agua como parte del lenguaje del erotismo, con imágenes como estas:

Una generación excluida

Cada uno de los Jóvenes que se animan a ser fotografiados en mi proyecto carga una historia detrás. Sus miedos se confunden con sus sueños, frustraciones y carencias. La ansiedad de muchos se ve claramente con las condiciones que me ponen, o con las historias de vida con las que llegan a las sesiones de fotos:

  • Me dejo tomar las fotos pero no puede aparecer mi cara. Además debes borrar todos los tatuajes o señas corporales como lunares.
  • Tengo mucho miedo que me reconozcan en mis fotos. Mis papás me matarían. Además tengo muchos amigos que te siguen y me podrían reconocer.
  • No tengo cómo estudiar y espero ser modelo. Quisiera estas fotos porque me sirven para el book que quiero armar y poder mostrarlas en la agencia. Pero no puede aparecer mi cara, porque después en la agencia de modelajes no me aceptan.
  • No puedo estudiar porque no tengo cómo pagar el instituto. Por eso quiero crear mi propio Only Fans, a ver si así puedo conseguir algo de dinero. Y estas fotos me servirían un montón.
  • Soy el menor de mi familia y he tenido mucho rechazo de todos por mi orientación.
  • Me siento feo, gordo, flaco, o me siento rechazado por muchas razones. No encajo dentro de los estereotipos de belleza que circulan en las redes sociales. Espero que estas fotos me devuelvan mi auto estima.
  • Yo era deportista y me sacaron del equipo cuando se dieron cuenta que yo era gay. Yo no dí la pelea para no armar conflictos, en muchos deportes la homofobia es tremenda.
  • Soy yoga y considero que el nudismo es una forma espiritual de elevación.
  • Soy actor, y creo que esta propuesta es importante para abrir la conciencia de muchos, que solo se hipnotizan con el porno y no con propuestas estéticas de calidad.
  • He sido desempleado mucho tiempo, y hago esto como una forma de liberar un poco mi cuerpo y de protestar ante la falta de oportunidades.
  • Me da mucho morbo ser observado, y por eso me animo a las fotos. Creo que es una experiencia exitante.
  • Soy heterosexual, pero me gusta esta forma de expresión. Cuenta conmigo cuando necesites a un modelo.
  • Quiero que me conozca el mundo entero, soy bonito y la gente no se ha dado cuenta de ello.
  • Tengo muchas cicatrices, y dificultades al caminar. Pero a pesar de ello quiero ser modelo, y creo que hacerme las fotos son una oportunidad.
  • Soy estudiante de medicina, y me gusta ver lo que los fotógrafos pueden mostrar a través de sus fotos.
  • Soy un médico prestante, y no debo permitir que en mi hospital se den cuenta que estoy modelando desnudo.
  • Estas son las fotos que siempre quise, pero no puedo dejar que mi pareja las vea. Él no estaría deacuerdo con que me hiciera una sesión.
  • No me la llevo bien con mi papá. Ha sido un tirano y no me acepta como soy, me quiero ir de la casa. Creo que le faltó mucha educación. Pero por ahora debo resignarme a depender de él.
  • Soy bailarín, actor, maquillador, médico, odontólogo, ambientalista, soy vendedor, no hago nada, soy prostituto, soy estudiante, soy profesional, soy aviador, soy profesor, soy comunicador, soy diseñador, soy patinador, soy mecánico, soy fotógrafo, soy abogado, soy peluquero, soy militar, soy venezolano, soy afro, soy religioso …son algunos de los roles que los modelos expresan.
  • Todos, son seres humanos de una generación que ve con esperanza un futuro, que para muchos no es nada alentador. Solo les queda su cuerpo, sus tatuajes, sus marcas, sus búsquedas. Con las fotos quieren marcar un hito en sus vidas, que les dejará la posibilidad de dar testimonio que existen en medio de la falacia de la virtualidad. Que son reales, que sienten, que se emocionan que tienen una voz.

Los umbrales de pitchfotos

Con esta guía ofrezco argumentos para deconstruir, para mirar de manera crítica Pitchfotos. Les presento temas sugeridos por seguidores que develan lo tóxico de esta propuesta, pero también argumentos para reconocer lo tóxico de quienes la critican:

  • Pitch y el poder. Denunciar los abusos de poder por las hegemonías sexuales y de género, parecen contradecirse en el proyecto. Para la fotografía homoerótica es necesario el encuentro de cuerpos, uno con cámara y otro(s) semidesnudo(s). El que tiene la cámara decide a quién y cómo hacer las sesiones, procesa las imágenes, dice dónde y cuándo circulan las fotos, además de la manera de archivarlas. En apariencia el fotógrafo sería un voyerista activo dominador y el modelo un pasivo dominado. El modelo es el penetrado por la mirada del fotógrafo es el que permite ser vulnerado, es el expuesto, el exhibiccionista. El fotógrafo sería quien impropone las condiciones y los seguidores se limitan a dar likes.
  • Es una propuesta pequeño burguesa. En un país de excluidos y precariedades económicas, hacer homoerotismo es un privilegio burgués. Esta propuesta solo es posible si hay condiciones económicas, cuando hay tiempo libre, recursos técnicos (cámara, computador, transporte), formación académica, y la perspectiva ámplia que dan los viajes, etc. Parecería ser el capricho de una persona acomodada, que alimenta un interés personal, un gusto individual.
  • No es arte. Algunos alegan que las fotos del proyecto son muy espontáneas, poco elaboradas en lo simbólico y en lo estético. Que no recogen las expresiones de una comunidad unida por el deseo y las prácticas sexuales. Tampoco han pasado por curadurías que orienten una crítica de arte, que sería la institución de quien deciden qué es y qué no es arte. Anque hay una pretención de construcción poética e intenta salir de la dinámica prosáica, no cuenta con argumentos y coherencia estilística y esas cosas que los artístas de academia defiender.
  • No es política. El proyecto refuerza el consumo de imágenes de hombres denudos, vulnerados y disupuestos. Fomenta la producción y consumo insdustrializado de las imágenes, que alude y estimula lo sexual.
  • Solo satisface el deseo y ego del fotógrafo. Cualquier red social podría facilitar los encuentros con una intensión sexual. Y por las características digitales de esta propuesta, se podría pensar que puede ser diseñada para satisfacer los intereses sexuales del autor y de los que esperan formar parte de la propuesta. Gran parte de los imaginarios y de las preguntas que hacen los seguidores es si en las sesiones fotográficas hay sexo. Un cuerpo desnudo puede sobrepasar un límite que para muchos no se debe sobrepasar, el de la pared invisible que debe haber entre el actor y el público, en este caso, entre el modelo y el fotógrafo.
  • Entre Erastés y erómeno. Pareciera que esa figura griega del hombre adulto que tenía a su cargo un adolescente para ofrerle una educación física, intelectual, y a veces la satisfación sexual y afectiva, podría ser uno de los esquemas reiterados del proyecto y en la vida personal del autor. La escena es la de un fotógrafo cincuentón, que se enamora de jóvenes vulnerables que aún no tienen la suficiente mandurez y ni el criterio sexual, afectivo e intelectual, como para generar una distancia y no dejarse deslumbrar. Otra forma de reproducción del esquema patriarcal.

Este lado crítico que puede poner en evidencia esas toxicidades que pueden ser reales o no, se contraponen a otra manera de ver la propuesta. Por eso existen estos otros argumentos a favor:

  • Pitchfotos ofrece una alternativa de construcción de una autoestima que tanto en los entornos culturales como familiares no se dan. Muchos llegan al proyecto buscando reconocer una corporalidad que ha ido cambiando y que necesita ser valorado o revalorado por su propio dueño. A esto se le llamaría la propiocepción, a donde seguramente pitchfotos hace grandes aportes: Mostrar la belleza de los cuerpos a través de un lenguaje fotografico depurado. Seguramente hay transformaciones psicológicas que se dan en medio del proceso.
  • Muchos llegan con preguntas, con dudas, con miedos, soledades, avergonzados, con pena(s), con dolor y excluidos. Son migrantes de su propio cuerpo. Los contextos culturales cargados de creencias religiosas, han hecho que sus proceso de hacerse hombres sea doloroso, han tendio que pasar por rechazos, señalados por padres y amigos, además de una precaria educación sexual. Dicen que se sienten gordos o flacos, que quisieran verse «mejor», que necesitan gym para verse marcados.
  • En general las personas llegan con dos cuerpos. El real de carne y hueso, y el mental. Cuerpos que están divididos, mucha veces de forma antagónica. Pitchfotos intenta reconciliarlos. Según el psicoanálisis, en las sesiones de fotografía hay un encuentro con un espejo, con una tercer persona que es la que vé el cuerpo reflejado. En ese proceso se moviliza la forma como se percibe el propio cuerpo.
  • Una sesión de fotos es un performance, comparable con un acto sexual. Hay un entorno, una ambientación sonora artificial (la música de preferencia), o natural (el sonido de un río o de las aves), unos cuerpos, y unos personajes sin un libreto como tal. Pitch propone una forma de proceder, pero dispuesto a adaptarse a las propuestas del modelo. Es un diálogo cargado de emociones estéticas y corporales. Pueden haber expresiones sexuales como una erección, lubricación, una masturbación, en general emociones que culturalmente son negadas de forma reiterada en todos los entornos sociales como antagónicas al ejercicio profesional. Lo cierto es que el sexo o el afecto no es el objetivo del proyecto. El objetivo trasciende una experiencia momentanea.
  • Después de la experiencia hay una sensación de gratitud, por haber tenido un espacio nudista de libertad. De honestidad consigo mismo. De sentirse seguro y acompañado en el proceso. Expresan que se sienten robustecidos, orgullosos, empoderados, reconciliados con su cuerpo. Pero sobre todo, se sienten parte de un proyecto de impacto que aporta a la construcción de nuevos imaginarios.
  • Alrededor de 12.000 siguen a Pitch. Ellos encuentran otros referentes, otros puntos de vista, otras estéticas y otras intensiones diferentes a las que circulan. Esta SI es una propuesta con peso político que busca el reconocimiento de todos los cuerpos.Lo visto es que la mayoría de los voluntarios son cuerpos jóvenes, donde se hace evidente esa relación entre el erastés y el erómeno, por una facilidad que se dá entre la energía, espontaneidad y disposición de un joven, en relación a los adultos.
  • Esta es una inciativa instalada en el performance postporno, que pone a prueba las moralidades y los prejuicios de una sociedad colonial, de cuerpos controlados y moralizados al servicio de la producción industrial, para poner en evidencia una postura política. Es una iniciativa que pone en tensión ese dobe deseo de exhibirse, pero querer esconder su identidad. Quien media esa tensión es una persona adulta, Maestro en Estudios Culturales, un investigador del cuerpo y de sus dinámias sociales; un educador que por 25 años ha intentado hacer cambiar la mirada de miles de estudiantes; un servidor social, que aporta a la construcción de una sociedad frívola, que cae facilemente en los escencialismos. Una persona que ha vivido en carne propia una historia que merece ser reescrita a través de imágenes poderosas.

Las cartas están puestas sobre la mesa, para que puedas sacar tu mismo tus propias conclusiones.

Homoerotismo desde el sur

Creo que vengo madurando el proyecto Pitchfotos desde 1995 (de pronto desde niño). He reunido experiencias personales, académicas y profesionales para presentar a la sociedad varias de mis inquietudes como un pequeño burgues, que se atreve a acercarse a un lugar estético-político desde la producción de fotografía homoerótica. Fueron las reflexiones conceptuales de los estudios culturales y los estudios visuales las que me permitieron darle un poco más de forma a este proyecto. Desde los estudios visuales estoy generarando un conocimiento situado, con referentes del sur, con la intensión de volver a pensar la forma como generamos conocimiento, como lo ponermos a circular y cómo esta manera de construcción del conocimiento produce realidades. Parte de mi interés por las Epistemologías del Sur se dá por mi interés de hacer un aporte político desde el pensamiento decolonial.

Quiero destacar algunas de mis experiencias que me han entregado elementos para configurar esta propuesta:

  • El trabajo con comunidades populares del sur de Cali, Colombia. En la época en que trabajé con estas comunidades conocí los disursos de la teología de la liberación, la educación popular, y las primeras reflexiones feministas de la década de los 90. En esta época hice trabajo periodístico comprometido para la revista “Solidaridad”, que luego se llamó “Utopías” en Bogotá.
  • Formé pare del proceso de crear el proyecto de periodismo estudiantil “El Clavo” en Cali a finales de la década de los 90. Proyecto qeu surge como una reacción ante la cultura mafiosa y goda de nuestro colonial país. En ese momento daba el taller de periodismo estudiantil, con énfasis en la fotografía.
  • Durante algunos años trabajé con los biólogos botánicos de la Fundación Ecovivero de la Universidad del Valle en Cali, donde reforcé mi sensibilidad hacia el medio ambiente, que fué una herencia de mi familia y los scouts, además de valorar los saberes tradicionales de nuestras comunidades originarias, ancestrales afros del pacífico, indígenas y las mestizas urbanas populares.
  • Fuí profesor durante 25 años, en áreas de la comunicación, la semiótica de la imagen, los estudios visuales y la fotografía.  Mi formación de comunicador social y de maestría en Estudios Culturales, me darían un peso conceptual, en teorías deconstructivas, con enfoques feministas y decoloniales. 
  • Creo que me formé como un ciudadano cultural. Trabajé durante 20 años con artistas, actores, bailarines, plásticos, músicos, y formé parte del circuito cultural de la Cali, como parte del equipo del Centro de Expresión Cultural de la Universidad Javeriana Cali. Desde el lugar de la comunicación y de la gestión Cultural gané algo de criterio estético, para consumir y emitir juicios en relación a la oferta cultural del país. Fuí Consejero de Cultura de la Gobernación del Valle del Cauca y jurado en varios procesos de convocatoria de la Secretaría de Cultura de la Alcaldía de Cali.
  • He sido un explorador. Tengo una manía por viajar y conocer nuevos lugares. Esto despertó en mi lo que llamo la mirada erótica, que es la que se sorprende y disfruta la sorpresa de lo extraño, de lo diferente.

El reconocimiento de mi cuerpo, de mis opciones sexuales, de mis deseos, mis pulsiones, mis afectos, ayudaron a fortalecer una conciencia de mi corporalidad como instrumento político. Pero quizas fue la tensión salud-enfermedad fue la que más me ha ayudado a esa conciencia corporal.

Los estudios culturales (EECC) me ofrecieron herramientas para ganar conciencia sobre la importancia de transformar las realidades desde el cuerpo y desde mis prácticas de producción estética e intelectual localizado. Ahora le encuentro mucho sentido a sospechar de todo, a deconstruir lo que llamamos «normal», pero desde una práctica que llamo performática. Es una reflexión desde la praxis con claros efectos políticos, inspirada en la crisis de los paradigmas dominantes, que es producto de una pluralidad de condiciones sociales y teóticas, tal como lo comenta Boaventura de Sousa Santos en sus reflexiones sobre Epistemologías del sur.

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En este sentido, las epistemologías hegemónicas presentaron una forma de clasificar, de taxonomizar la realidad natural y social, los cuerpos, los comportamientos, los grupos sociales.  Taxonomía que, como lo afirma Paul B. Preciado, no fué inocente, pues tenía implícito o explicitamente un juicio de superioridad, es decir, de ejercicio del poder. El separar lo femenino de lo masculino, la homosexualidad de la heterosexualidad, el sur del norte, lo blanco de lo negro, etc, genera un régimen político, una epistemología visual, que lo que hace es establecer una taxonomía de los cuerpos vivos. En el momento de la expansión colonial la taxonomía racial, impone un sistema jerárquico, que es discriminatorio. Incluso, en esa tensión de lo normal anormal se señala lo que no es lo superior como algo patológico, peligroso, atrasado, primitivo, inferior.

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Es desde el cuerpo sensible desde donde se hace real las formas de construir realidad en medio de la oferta y demanda de imaginarios. Desde el cuerpo que habitamos sentimos el orgullo, la pena, la verguenza, la rabia, etc. es el lugar de subjetividad donde las emociones se construyen muchas veces en comparación con las formas hegemónicas, que son el patrón desde donde se controlan los cuerpos o la realiad a partir de la definición de leyes universales (elaboradas desde la matemágica generalmente). Estos lugares es desde donde se desprestigian otras maneras de concebir la realidad, ligadas a la lógica voluble de la condición humana.

Las formas de sentir se heredan de estas formas naturalizadas de nombrar la realidad, de eso esperable, de lo que creemos que es normal. En mi trabajo fotográfico parto de ese lugar, para proponer otra realidad, otra forma de nombrar desde lo visual eso que llamamos «lo real». Como comenté, ese pensamiento binario o las taxonomías raciales que se instalaron en los paradigmas coloniales, crearon modos de sentir que generaron realidades o verdades creibles. Las expresiones de miedo, pena, verguenza, rechazo, rabia, odio, se expresan en hechos violentos de homofobias, racismos, xenofobias, que suceden a diario, especialmente en paises donde se supone que la diferencia es la base de la nación, como en EU.

Una de las principales formas de transformación de estos paradigmas naturalizados y visuales es la imaginación, y para mí, las imágenes y la poética visual ocupa un lugar privilegiado para la alquimia visual.

En mi proyecto político uso el homoerotismo como una manera de deconstruir esas realidades manipuladas, es una forma de re-velarme a la estructura patricarcal y heteronormativa.  La experiencia de ofrecer una actitud intelectual práctica inspirada en algunos pensamientos feministas y de los estudios visuales, que es heredera de la tradición de los estudios cultruales, permiten la deconstrucción de las lógicas de representación de los cuerpos masculinos y como unan reacción a la manera como se ha representado al cuerpo femenino, como una construcción cultural, donde se construye un objeto de deseo y de dominación.

Desde esta lógica, el cuerpo es el medio desde donde me instalo para pronunciar otras maneras epistemolígicas para crear otros referentes a las dinámicas de pensar, presentar y representar los cuerpos masculinos del sur, llenos de sangres mestizas, de grosores, pero sobre todo, desde otro tipo de relaciones que evoquen nuevas masculinidades, no ya como dominante en la construcción de la mirada, sino desde otras perspectivas.

Una de las características de mi propuesta es construir una mirada de cuerpos jóvenes desde un contexto local,  pero en la búsqueda de un lenguaje universal. Enfrentar no solo la desnudez, sino también el desnudo es un acto de valentía y de construcción poética de una utopía que habla más de la esperanza que del miedo. Es decir, que quienes asumen el reto de participar se comprometen a construir un sueño de transformarse, y desde su propia metamorfósis de la propiosepción, transformar la sociedad que habita.

Cambian sus prejuicios, sus imaginarios de sí. Ese mundo utópico, construido en el lugar de lo imposible, tiene el anhelo de ser posible, y así superar la mera realidad, para ser capaces de pensar en lo trascendente, como una dimensión de lo alternativo. En cierto sentido, creo que esta experiencia forma parte de las sociologías de las emergencias, pues es una forma local de apropiación contrahegemónica, y aporta a la construcción de una zona liberada, que ha sido capaz de cambiar los pequeños mundos que habitan tanto en quienes participan de la propuesta, así como de los 15.600 seguidores de mis disntintas redes sociales.

Uno de los aspectos para leer este trabajo desde las epistemologías del sur, es asumir una práctica antropológica desde un lugar de descolonización, donde me permito otras prácticas etnográficas y de antropología social. En este sentido, por ser parte de la comunidad gay, y por habitar en un entorno digital, puedo reconocer y dialogar con las expresiones de las sexualidades no hegemónicas en y desde el entorno vital y virtual, que permiten las redes sociales.

El proyecto “Pitchfotos” renunció a las lógicas institucionalizadas del arte, y de la ciencia-academicas, y se integró a las vida cotidiana y popular del entorno digital, pero desde una intensión poética-política. Opté por usar la netnografía, que refiere a una observación, en este caso participante, en las redes sociales. Esta práctica de navegar e interactuar en medio de las redes, me ha permitido reconocerme como parte de esos protagonistas, que ponemos a circular imágenes, formas de representación, intereses y reflexiones que surgen en las prácticas culturales de los homosexuales. Creo que en ese diálogo de saberes propios de las comunidades involucradas en la oferta y demanda de miradas, permiten el reconocimiento y la interacción de lo que se llama la política de la mirada. En lo concreto, Pitchfotos inició en Grindr, una red social donde se busca sexo casual entre hombres. Hoy el proyecto circula ahí y en redes como Instagram, Twiter, WhatsApp, y cuenta con esta página web, donde planteo todo el discurso conceptual y práctico de la propuesta.

De esta manera, nombro explicitamente mi proyecto como un proyecto político que cuestiona los patrones coloniales de construcción de la mirada(entre ellos el espacio de la academia dura), pero metido en los mismos entornos y herramientas de lo hegemónico. De ahí la importancia de abrir un diálogo que permite la construcción de un nuevo tipo de conocimiento, en este caso, un conocimiento que surge a partir de un performance donde me involucro con mis deseos, y mis pasiones, práctica que tiene como resultado la producción de imágenes, que interlocutan con las políticas de la mirada hegemónicas, donde es la mujer el objeto del erotismo, y no el hombre, pues en este caso, el homoerotismo feminiza el cuerpo masculino, invirtiendo las lógicas de producción de estereotipos.

A partir de las nuevas formas de producción de imágenes se produce un nuevo conocimiento que dificilmente es valorado o reconocido por el ámbito académico, por la antropología, y mucho menos por el cerrado ámbito artístico. Es valorado por muchos usuarios del común, que encuentran en las imagenes que produzco cuerpos sinceros, honestos, sin las pretenciones de ganar millones de likes a partir de músculos o exhibiciones vaciadas de sentido.

Las imágenes que hago producen un conocimiento que no se institucionaliza, pues esta sociedad conservadora puede alegar, teorizar, enseñar y defender los derechos de las comunidades diversas, pero al momento de nombrar las causas de esa diversidad y darles un valor visual, se siente incapacitada, analfabeta, y tiende a ocultarlas o a esconderse. Lo diverso en este caso tendría que ver con formas de pensar e imaginar, prácticas, hábitos, corporalidades, y todo esto tiene imágenes. Lo podría decir como una práctica antropológica basado en lo performático, pues todo el proceso involucra los personajes, las actuaciones que importan a la gente de este entorno, sin un libreto o una ruta claramente instrumentalizada.

La diversidad sexual tiene que ver con las categorías del cuerpo. Esas categorías como el deseo, el asco, la rabia, la felicidad, el placer. Como lo mencioné, son objeto de colonización. La segunda mitad del siglo XX explotó erotismo colonizandolo al servicio del mercado en lo que Beatriz Preciado llamó como la industria Farmacopornográfica. El objeto del deseo se llevó a la vida cotidiana, erotizando las mercancías y los servicios. Pero después de la segunda guerra mundial, lo traduce al porno, entendido como la manera de volver objeto de deseo como una mercancía que solo produce placer. El porno genitalizó la sexualidad de los cuerpos, y sobretodo, ejerció un poder especialmente de los hombres sobre las mujeres, o de lo masculino sobre lo femenino.    

Este es un proyecto que renuncia a la imagen de una producción intelectual logocentrado, y busca crear unas prácticas intelectuales que están diseñadas para filtrar ciertos saberes y ciertas formas de proceder. No tengo la aspiración de generar un saber neutral universal u objetivo, todo lo contrario, busco un saber que es intensional, sesgado, que tenga un uso de construcción de tejido social basada en una relativa inclusión que permita el reconcimiento estético de cuerpos cotidianos, que no tienen cabida en los procesos de los medios de comunicación.

Busco reconocer del otro, la reflexión crítitica a esa “sociedad del desprecio” como lo plantea Axel Honneth en sus ensayos, en esa lucha por los reconocimientos de poblaciones enteras excluidas de los sistemas de representacón. En esa lógica, lo que el proyecto de fotografía que adelanto busca, es la claridad de transformación de la realidad. Para ello, se abrieron varios espacios de reconocimiento comunitario, entre ellos los talleres, el foro permanente de fotografía homoerótica, y las mismas redes.

Proceso que se instala en el contexto de movilizaciones sociales asociadas a la emergencia de grupos subalternos, como las sexualidades no hegemónicas, las nuevas relaciones con la diversidad de género y la emergencia de otras corporalidades que se habían escondido, en medio de verguenzas. Tal como en “Antropología y descolonialidad de las metodologías(Juan Carlos Jimeno y Angeles Castaño) citan a Rossana Regillo se habla de ese espacio intermedio, donde los nuevos actores ingresan al escenario de la vida política con nuevas coordenadas espacio temporales, sirviendo de señalamiento de las tensiones políticas entre transformación y preservación de categorías para pensar el mundo.

Es así como los actores que anteriormente se consideraban pasivos e invisibilizados, toman partido y asumen la posibilidad de participar activamente de los escenarios punutuales de oferta y demanda de imágenes, por fuera de los circuitos dedicados exclusivamente a la búsqueda de sexo casual y rápido. Esta sería una participación de la performance, donde los cuerpos ocupan un lugar trascendental. Tal como lo plantea el proyecto, se está asumiendo una acción política desde la sexualidad, desde la corporalidad otra. Esta es una corporalidad que se asume desde una teatralidad, que bien puede referir al etnodrama, inspirada por el teatro del oprimido y que desde las bases de comunidades totalmente invisibilidadas, emergen a la visibilidad desde la fotografía.

También se refiere a la idea que propone Rosana Regillo sobre la antropología de emociones y deseos, que da origen a una imaginación disidente. Este empoderamiento, que en el caso de mi propuesta es visual, activa la imaginación para la acción política, donde la solidaridad permite unas razones para la acción. Tomarse en serio la diferencia del otro, significa la posibilidad del encuentro, y de abrir canales para su escucha, en medio de esas otras formas de construir subjetividades.

La construcción de un conocimiento que es construido de forma colaborativa significa que el proyecto pueda considerar abrir espacios de diálogo donde emerjan las dudas y las inquietudes de los protagonistas de las imágenes que se producen. Emergen las angustias, las frutaciones, o las certezas de sus propias corporalidades. Los mismos cuerpos lacerados o con huellas de lo que ha significado ser hombre diferente en contextos conservadores, son expersiones que surgen de la misma comunidad que busca la transformación social y de su propia historia.

Recojo un poco la reflexión del filósofo Byung chul han, quien plantea que el eros está amenazado por el dominio del narcicismo, lo que provoca la desarparición del otro, de la fantasía y del amor. Con el surgimiento del porno, pareciera que esta genatilización para una satisfacción edonista y narcicista. El eros se dirige al otro en el sentido enfático. El eros requiere de asimentría y exterioridada, requiere de la diferencia de la existencia, require el vaciamiento de lo propio en el otro. Rescatar el eros es rescatar al otro. Pero sobre todo, rescatarlo de la lógica acumuladora, rendidora y consumista del capitalismo. El capitalismo deserotiza la vida, porque lo expone todo al consumo, lo convierte todo en mercancía, de ahí la importancia de reibindicar un erotismo otro.

Finalmente quiero expresar que en la intensión homoerótica del proyecto Pitchfotos también puede inscribirse las lógicas de inclusión o exclusión. La línea abismal(abisal) en este campo se expresa ante las pocas posibilidades que tienen las mayorías para participar de la construcción de lenguajes del cuerpo, con una intensionalidad estética, erótica, poética y política. Pese a que el proyecto ofrece la posibilidad de incluir diversidad de cuerpos masculinos, es notorio que pocas personas tienen el tiempo libre para experimentar el erotismo de una manera ámplia y conciente, pocos poseen la construcción epistemológica para concebir la potencia del proyecto, y son pocos quienes tienen posiblidades económicas para asumir de forma volultaria los gastos de tiempo, transporte y de más. Desde este punto de vista, esta no es una propuesta incluyente, pues está asociado a condiciones socioeconómicas, etarias y epistemológicas particulares.

Cali es una ciudad altamente excluyente, con una especie de apartheid simbólico que separa geográficamente las razas y los entornos económicos. Al hacer un paneo por la producción de fotos de los voluntarios, puedo decir tristemente que no hay mayores, discapacitados, trans, expresiones muy femenintas, indígenas, y la presencia afro ha sido mínima. En este sentido tengo esta deuda que sé que podré abordar cuando pueda resolver mis aspectos de salud y económicos.  

En conclusión, creo que con mi proyecto apunta a la construcción de una imaginación que active otras formas de visualidad de existencias «otras», que llamaría del sur. En este sentido, busco romper las lógica de lo racional, para acercarme a lo incierto, para que el espectador pueda encerrarse en las posibilidades infinitas de la imaginación, pero en un contexto particular. Intento interlocular con las dinámicas de oferta de información visual, donde predomina una lógica porno, que expone todo de manera viceral, que adormece a las mayorías en placeres fugaces, siendo estas incapaces de sostener la trascendencia de la imaginación. Quienes participan de la propuesta y se atreven a mostrarse, participan de una manera colectiva a separar lo erótico de lo meramente sexual y permiten tejer narrativas que separan la desnudez del placer sexual, y refieren a que el eros debe llevarnos a nuestro propio amor, a  la entrega, al compromiso y a la transformación, a una incidencia política y muchas veces espiritual. Apunta a señalar de manera crítica pero propositiva, ese efecto acumulativo de la información lisa, plana y vacía que circula en los entornos digitales. El logo más el eros, debe llevarme a construir un pensamiento que no sea reactivo, ni calculado, sino que sea desafiante, desde el linterior de las mismas dinámicas de consumo y circulación hegemónicas, tal como lo propuso Foucault. 

El consumo desenfrenado de imágenes producto de esa sociedad del cansancio, y de la industria farmacopornográfica, tiene la lógica de ser adictiva y acumulativa, que estimula un apetito que nunca sería satisfecho, no tiene en sí misma un efecto transformador. ¿Cómo ser capaz de generar una epistemología que no sea acumulativa, o reactiva, cómo mantener un pensamiento vital desde el lenguaje poético y político del homoerotismo, para evocar una heterotopía, para transformar esta sociedad colonial? ¿Cómo pensarse otra economía de los cuerpos, otras políticas de la mirada, para desde ahí, transformar las mismas bases de la sociedad? ¿Cómo desnaturalizar la idea de que solo es posible un tipo de erotismo, el de la mujer? ¿Cómo ser conciencientes y críticos de los procesos de racialización y sexualización de los cuerpos a través de la exploración visual? ¿Cómo romper con el esencialismo en relación a lo femenino y lo másculino, desde el lenguaje de la imagen? ¿Cómo volver a lo escencial, a lo básico, a lo elemental del cuerpo como significante primario, y desde ahí repensar las nuevas relaciones con la tierra, con la economía, con los demás cuerpos de una manera más humilde y menos arrogante? ¿Cómo voler extraños los cuerpos, para poner en cuestión la idea de normalidad? ¿Cómo desligitimar no solo la escandalosa acumulación de capital, sino también la escandalosa acumulación simbólica de los cuerpos, para cuestionar el mercado, la estructura colonial y el patriarcado? ¿Cómo superar en este proyecto las discriminaciones sexuales y raciales, que se heredan del entorno cultural?

Las redes para conocer el proyecto son:

Instagram: @pitchfotoss @pitchfoto @iconopitch @pitch_shoots @pitch.fotos

Twitter:  Pitchfototaller, pitchfotos

Web: www.pitchfotos.com

BIBLIOGRAFIA

Bal, Mike. (2016). Tiempos transtornados. AKAL estudios visuales. España.

GIMENO Martín, Castaño Ángeles. Antropología y descolonialidad. Desafíos Etnográficos y Descolonización de las Metodologías. Periferias, fronteras y diálgos. XIII congreso de Antropología de la FAAEE.

Haraway, D. (1995). Ciencia, Cyborgs y mujeres. La reinvención de la naturaleza.

Valencia: Cátedra.

HAN, Byung-Chul (2013). La sociedad de la Transparencia. Pensamiento Herder. España.

HAN, Byung-Chul (2017). La Sociedad del Cansancio. Pensamiento Herder. España.

HAN, Byung-Chul (2019). La Agonía del Eros. Pensamiento Herder. España.

PRECIADO, Paul (12 de abril de 2019). Entrevista tomada de https://www.youtube.com/watch?v=Aa-RiOuYiE4

REGUILLO, R. (2008). Subjetividad sitiada. Hacia una antropología de las pasiones contemporáneas. En: Mirada Guerrero, R; Mantilla Gutierrez, L.
(coords) Espacio público y sociabilidad. México: Universidad de Guadalajara.

SAN SANTOS, B de S (2009), Una Epistemología del Sur. Clacso y Siglo XXI Editores.

SANTOS, B de S (2009), Una Epistemología del Sur. Clacso y Siglo XXI Editores.

SANTOS, B de S (2018), Construyendo las Epistemologías del sur. Clacso(2018).

SANTOS, B de S (2020), La cruel pedagogía del virus. Clacso. Tomado de http://209.177.156.169/libreria_cm/archivos/La-cruel-pedagogia-del-virus.pdf

SANTOS, B de S (2006), Más allá del pensamiento abismal: de las líneas globales a una ecología de saberes. Texto presentado en el centro Fernand Braudel, de la universidad de Nueva York en Binghamton. Retomado de http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/coedicion/olive/05santos.pdf

Aquí pueden subir sus entregas y recibirán las calificaciones: https://clacsovirtual.org/course/view.php?id=7#section-30

Las dudas específicas sobre este trabajo pueden consultarlas en el foro que cada tutor/a abrió al final de las clases del Curso Internacional: https://clacsovirtual.org/mod/forum/view.php?id=9913 

Talleres de fotografía homoerótica con celular a través de waap durante la cuarentena

Uno de los proyectos en los que me concentré durante la cuarentena obligatoria fue la realización de talleres de fotografía homoerótica a través de WhatsApp. Esta iniciativa quería recoger mi experiencia como docente de fotografía y como tutor en línea de varios cursos universitarios. De igual manera, esta propuesta apunta al cambio social a partir de la transformación de las maneras de presentación y representaciones de lo erótico, lo masculino y la corporalidad.

Cada taller fue un laboratorio de experimentación. Cada vez que llegaban nuevos grupos, se identificaron maneras de proceder, dispositivos, aplicaciones, plataformas, metodologías, etc. Se creaban grupos de waap, se creó una exposción de las fotos que surgieron del taller en Twitter y un #pitchfototaller. De igual manera se expusieron las fotos menos censurables en el perfil @pitchfoto de Instagram.

Las fases de los talleres fueron las siguientes:

  • Inscripción al taller. Donde las personas dan sus datos básicos de nombre, cédula y un selfie, enviados a través de mensaje de texto.
  • Presentación personal y expectativas. Cada uno de los integrantes se presentan y presentan sus expectativas.
  • Presentación de metodología y reglas de convivencia. Se recogen las expectativas y sepresenta la metodología. De igual manera se presentan las normas de convivencia, haciendo énfasis en el tipo de mensajes que pueden circular en el grupo principal.
  • Presentación de primer foto. Se les pide que presenten una foto que a juicio de ellos tenga un gran componente erótico y argumenten sus razones.
  • Retos diarios. Temas de fotografía.  Cada día tenía un reto fotografíco. Eran retos propuestos desde temas de la gramática visual y temas fotográficos como la figura, la textura, el color, las proporciones. Cada participante presenta una foto diaria, con la que responde al reto. Cada foto es retroalimentada por asesores, tutor y compañeros. En este proceso se va invitando al uso de app, como picsart, maitu, lihgtroom, etc. para hacer énfasis en posproducción. De igual manera se aprovechan las retroaliementaciones para crear argumentos sobre el homoerotismo, el porno y el postporno. Sobre el papel político de la imagen.
  • Retos de proyectos. Una vez han experimentado estos temas, se les propone retos con énfasis en temas de reflexión que superan la técnica fotográfica, para confrontar las formas de representación del propio cuerpo, y las relaciones personales y sociales. El uso de los editores será central en esa fase, primero de trabajo individual y luego de manera colectiva. Habrán retos con temas asociados a los referentes artísticos o políticos. Un ejemplo de ellos es el reto de San Sebastián: https://pitchfototaller.blogspot.com/
  • Ciere y evaluación. El taller se cierra con una gran foto final. Se parovecha para incluir algunos temas de reflexión sobre masculinidad, la funció política de la imagen, la forma como nos representamos, el papel de las imágenes para construir comunidad, etc.

Durante el proceso varios se retiraban por problemas como falta de privacidad, dificultades con el internet, diferencias con su pareja, falta de tiempo por ocupaciónes académicas, entre otros. Otros por el contrario se emocionan y se involucran de una manera muy entuciasta al proyecto, argumentando el papel “salvador” del taller, pues les transforma su percepción de la fotografía, de sus cuerpos, de su propio momento de cuarentena.

En medio de los participantes surgieron personas muy interesadas con especialidades o habilidades puntuales. A ellos se les invitó a formar parte de un grupo de asesores, quienes apoyaron todo el tiempo al grupo a través de acompañamientos de los compañeros. Algunos de estos asesores tenían muy buenas bases de fotografía, el teatro, o la danza . Otros simplemente escogieron la función de asesores para fortalecer sus parendizajes.

El participante forma parte de esta forma de una comunidad de conocimiento, donde ocupa un lugar de aceptación, sin importar su grado de conocimiento frente a los temas tratados.

Temas y ejemplos de trabajos

Cada día durante tres semanas se abordaron temás fotográficos y temas asociados al erotismo. Veamos algunos ejemplos:

Siluetas, sombras y contraluces

Texturas y primeros planos

Color

Agua

Posturas dificiles

Reflejos

Clonación a partir de fantasía o foto colaborativa entre parejas

Contrastes de tamaño

Deformidad del cuerpo a partir de la parte que menos me gusta

Personajes

En diciembre de 2020 propuse hacer un taller navideño de Fotografía homoerótica con celular a través de whatsApp. El resultado fueron 40 personas de Argentina, Ecuador, Perú, México y Colombia. Los temas del erotismo asociado a la navidad en medio de las restricciones de la pandemia, fueron elementos que se juntaban para dar mucho contenido al aprendizaje de la fotografía, el erotismo y los rituales de las navidades en latinoamérica.

El marturbatón en cuarentena

http://www.Pitchfotos.com

El cuerpo es quizas, la categoría más importante de proyecto de Pitchfotos. Es una categoría que puede hablar del individuo o del colectivo. De hecho, el territorio puede ser entendida también como una categoría cercana al cuerpo. Esta materia hecha carne está llena de emociones, de sentidos. Es ahí donde emerge la memoria, donde se sienten los vacíos, los fracasos, o los éxitos, las exclusiones, las violencias, la experiencia humana en general..

La propia piel siente el peso de los días de la cuarentena. Pareciera un castigo el no tener la posibilidad del encuentro con otros cuerpos. La ausencia de abrazos, besos, caricias, mamadas o cualquier contacto físico. Esta condición del aislamiento social puso en vilo las posibilidades de buscar con quien resolver la urgencia del encuentro con otro cuerpo. Hasta las app para los encuentros furtivos entran en desuso, o se vuelven sinónimo de contagio.  

Pero esta acumulación de líbido hace que se abra un nuevo capítulo del nuevo sujeto contemporáneo, cansado y arto de la explicités propia de esta época, donde todo se vuelve evidente, donde todo se muestra de la manera más descarada y facilista. Por eso podemos afirmar que esta es una pornográfica, que a través de imágenes se nos muestra el secreto de la magia, de los trucos, del misterio, de lo oculto.

El cuadro es muy repetitivo. Con la prótesis en el que se ha convertido el celular en una mano, y la otra mano explorando los genitales. El celular encendido muestra algunas imágenes fijas o en movimiento, de actos sexuales explícitos. El dedo pequeño de esa mano sostiene el celular y el pulgar se mueve de forma impulsiva, de arriba abajo, como haciéndole cosquillas a la pantalla del aparato. 

Mientras tanto la otra mano debe encargarse de abrir los pantalones, subir la camiseta, bajar los interiores y empezar a acariciar la zona erógena del cuerpo. Los movimientos rítmicos y exploratorios de la otra mano, se mueven en la búsqueda desesperada de los puntos de placer o de los masajes que deben llevarnos al mayor placer. Esa mano ya debió preveer las consecuencias del masaje, y deberá reaccionar a los espasmos de placer, en una relación zona erógena-mano-cerebro-ojos-pantalla-imagen transmitida- modelo. Ver y tocar (y luego limpiar).

El menú de imágenes en el celular es muy amplia, que pueden circular en un innumerable número de páginas o apps, dedicadas a la circulación de imágenes. Suena tonto, pero es importante decirlo, se pueden consumir imágenes producidas por grandes industrias porno, o por personas ordinarias. Y también podemos ser parte de esa gran categoría del porno, produciendo nosotros mismos estas imágenes. Consumimos fotos fijas, gifts, memes, pequeños videos, o películas completas. Las mayoría centradas en los portales especializados como charturbate donde puedes ver o pagar por ver. O las ruletas, donde se pueden participar de un grupo enorme de personas de todo el mundo que quieren ver y mostrar. En desprestigio quedan las app para buscar sex en vivo como los Tinder o los grindr. Puedes enviar pequeñas provocaciones a través de snap, o crear tu propia marca personal a través de twitter, una de las pocas redes que sobreviven de los embates de las sensuras.

Todas estas posibilidades en lo que la Feminista Beatriz Preciado denominó el régimen masturbatorio, enmarcado en lo que llamó la industria farmacopornográfica. Ahora la producción de placer forma parte de la nueva manera de controlar los cuerpos dóciles, que requieren de espacios de relajación y de producción de endorfinas, para seguir las rutinas de alienación a través del trabajo rutinario. Después de la segunda guerra mundial, se desarrollaron las más grandes industrias asociadas al cuerpo, al sexo, al placer, a la producción de artilugios, para controlar y transformar el cuerpo, la mente, los estados de ánimo. La aparición de una sexualidad más liberada, formaba parte de esa nueva promesa de progreso, que inspiró además al consumo, y a multiplicarse entre las tensiones puritanistas y los procesos cuntraculturales, como el hipismo que le apostaba al amor libre y en todas direcciones.

El porno ofreció una forma de instalar estructuras de poder, donde la mujer se volvió objeto de deseo, donde la mirada masculina es dominante. Mostró modelos de sexualidad idealizados, con una hiperproducción de eyaculaciones y penetraciones en serie, en un rendimiento propio de las sociedades industrializadas. Nos enseñaron una sexualidad imposible y llena de fantasías que contribuyeron a afectar nuestra propia autoestima, mostrando la incompetencia y falta de producción de poses, y fluidos.

La fase avanzada de la industria farmacopornográfica volvió prosumidores del porno a las mayorías. No solo se consume sino que se vuelven productores de imágenes consumibles como actores naturales, que improvisan ángulos, iluminación, etc.. La circulación de nudes se volvió parte del lenguaje cotidiano. La circulación de los packs y las videollamadas, terminaron reforzando la idea original del porno, la de erotizar las zonas erógenas, a partir de lo explícito. Masturbarse, hacerse el paja, jalársela, estirarse el caucho, hacerse el ganzo, hacen alusión a la mano cogiendo la verga y estimularla hasta la eyaculación.

Las variaciones para producir placer son mínimas, y el resto del cuerpo termina reducido a ser espectador. Una postura feminista frente al predominio de las zonas erógenas como las únicas posibles para producir excitación, invita justamente a estimular otras partes del cuerpo, para que se a posible la masturbación de las orejas, o de los tobillos, etc.

Como lo comenta el filósofo Byung-chul Han, al final, la promesa neoliberal del hombre libre, instala una economía del placer para la supervivencia en la que cada uno es su propio empresario. El sujeto narcisista, edonista, se ve sometido al rendimiento de lo igual que seguramente desemboca en una sociedad de la depresión y el cansancio, compuesta por sujetos aislados. Ahora solo resta que el erotismo no muera a manos de la exhibición explícita de todo que lo convierte en un consumismo pornografico.

Si sigues dispuesto a continuar bajo el régimen masturbatorio, ojalá ganes en conciencia de cual es tu papel en ese circuito de producción industrial de placer para apaciguar tu líbido. También gana en conciencia que el aislamiento social producto de la pandemia, te vuelve rey de tu propio placer, y paradójicamente, esclavo del consumo que cosifica al ser humano. En tus manos está la decisión.     

Santiago de Cali, 10 de mayo de 2020

Demanda de las miradas sin censura

Recibo invitaciones a mostrar las fotos sin censura y explícitas. En Twitter le pregunté a los usuarios cómo querían las fotos, y las respuestas fueron: Artisticas (2%), Eróticas abstractas (30%) y Explícitas sexuales (68%). Parece evidente que mirada deseante masculina gay busca el placer inmediato desde lo visual, de una manera obsesiva. Pienso que la contensión de algunas redes sociales por restringir lo explícito de los cuerpos, además de controlar un poco los públicos infantiles, es generar una tensión de deseo, que se resuelve en el consumo de basura en los mercados, y obviamente en la compra de sexo.

Tomar la decisión de mostrar estas fotos que verán a continuación, es también presentar un lugar político, el derecho al placer, desde el mostrarse y desde el ver, sin necesidad de instrumentalizar los cuerpos o ponerlos bajo la mecantilización fácil del porno. Si es censurable o no, corresponde a un juicio moral, que se alimenta del pánico moral, que restrige y censura los cuerpos libres, los cuerpos que se auto exploran, y que provocan. Censurables porque son cuerpos que no producen hijos, que no reproducen el capital, que son inútiles para la fuerza laboral. Por acá algunas de las fotos más explicitas y en estados de éxtasis. También censurables porque muestran cuerpos masculinos emocionados, aspecto que no es bien valorado desde el machismo tradicional.

Vuela alto Robin

Soy conciente que no le tomo fotos a cuerpos…le tomo fotos a seres humanos. Seres humanos pensantes, deseantes. Cada cuerpo fotografiado trae una persona humana llena de muchos miedos, de certezas y de anhelos. Así he conocido muchos chicos, que expresan sus angustias y sus propias batallas en sus poses, en sus huellas coporales, en sus comentarios, en toda la persona misma. El insumo del arte occidental es el cuerpo, y como significante primario me enfrento, para ejercer una labor que humaniza, que enaltece no solo la belleza, sino todo lo invisible.

Este proyecto me permitió conocer a Robin. Un joven de 24 años estudiante de arquitectura. Desde que conoció mi proyecto estuvo muy entusiasmado en ser fotografiado. Su emoción me motivó a viajar un fin de semana hasta Popayán, exclusivamente a conocerlo y a realizar una sesión. Con algunas indicaciones logré llegar a su casa, recoger a su perrito y salir en búsqueda de una locación que él había pensado. Me contó sobre sus accidentes en moto y de cómo había regresado al mundo conciente después de haber estado dos veces en estado de coma. Su cuerpo lleno de cicatrices y de tatuajes, hablaban de sus batallas y de sus terquedades. Me dijo que soñaba con ser modelo, y que las limitaciones están en la mente, no en el cuerpo. Me contó que conocía algunos modelos que tenían cicatrices y dificultades al caminar, como él. El quería modelar en las grandes pasarelas y dar un ejemplo de vida, parandose con orgullo, y mostrando las batallas que había podido ganar. El tenía sus propias mañas, para ablandar un poco la apariencia del cuerpo golpeado. Por ejemplo, con las gafas lograba disimular alguna cicatriz en los ojos y con los tatuajes creaba una suerte de sinfonía de formas que hablaban de su relación con la naturaleza, con la arquitectura, con el arte, con su familia y con él mismo. Se observaba como en varias partes de su cuerpo habían tenido transplantes de piel, y varias cirugías reconstructivas.

La sesión fué muy cooperativa. El propuso algunas cosas, yo otras. El espacio fué muy propicio para generar los contrastes que podíamos generar. Un riachuelo, un desierto que contrastaba con un bosque, un inmenso cañón… Al terminar en un espacio explorabamos otro. Fué de esta manera que encontramos una casa abandonada, a donde hicimos otras fotos.

Al terminar nos fuimos a su casa, a conocer algunos de los trabajos que había hecho para la universidad. No entendía como siendo estudiante de arquitectura y después de haber tenido dos accidentes en moto, seguía transportándose en ella para ir a la universidad sin importar que tuviera que llevar maquetas y materiales para la universidad. Me despedí de él dejando a un ser humano increíble, noble, alegre, optimista, provocador, libre, exhibiccionista, y supremamente honesto con su propia historia. Su forma de pensar, su manera de resolver las grandes pruebas que la vida le ponía en cada momento, eran sorprendentes. Luego con el pasar de los meses me contó que había tenido dificultades por una infección que le atacaba uno de sus pies, y otra serie de dificultades en su salud. Él los afrontaba con mucha tranquilidad. También estuvo muy pendiente de mi proceso de salud.

Al subir las fotos de la sesión a mis redes identifiqué una acogida increible de parte de los seguidores. Realmente la gente apreciaba su actitud y la proyección, su presencia, la gente leyó en él una persona especial.

El sábado 1 de enero de 2020 me escribió un seguidor de una de mis redes. Me contaba la mala noticia que Robin había sido asesinado. Luego leí en la prensa que había sido asesinado en su propio cuarto, en la casa de Popayán. Esta ciudad como muchas en Colombia, está atravesado por un contexto de violencia, un ciudad mediana llena de contradicciones, y de un conservadurismo que envenena las mentes y vuelve torpes los cuerpos. A veces pienso que fué un crimen de odio. No creo que fuera pasional como muchos afirman. No sé, en todo caso, fué un crimen que le parte a uno el alma.

Al postear un homenaje en todas mis redes sociales, recibí muchos mensajes, de gente que se impactaba por la noticia, y de gente que daba testimonio de la calidad humana de Robin. Tuve el honor de compartir con él una tarde, de fotografiarlo, de conocer algo de su vida y su pensamiento, de sentir alguna cercanía y solidaridad por esas cosas que la vida nos va poniendo en nuestros cuerpos. Fué un chico como tantos, que pese a lo difícil que fueron sus días, intentan no dejarse, para salir adelante, en un país como Colombia y en una época como esta. Gracias Robin por creer en esta propuesta estética-política, gracias por permitir soñar con otras sesiones de fotografía, que serán ya en otro plano. Gracias por dar un testimonio, desde tu cuerpo y desde tu pensamiento. Gracias por lo que le enseñaste a Popayán y a su doble moral. Descansa.

¿Porqué pitch?

El escritor Andrés Caicedo registra en sus escritos una expresión muy Caleña en su literatura juvenil, «mucha picha». Esta expresión era como decir «mucho idiota», o «mucho estúpido» o «mucha gueva», o de manera mucho más reiterada entre los jóvenes es como decir «guevón». Esa expresión la usaba mucho en mi adolescencia, como una muletilla en medio de mis inseguridades. La usaba tanto que me empezaron a llamar pichardo, en vez de Ricardo. Me pareció muy divertido empezar a jugar con los «alias», en medio de esos juegos del lenguaje que usan los jóvenes en mi ciudad.

Al llegar a Bogotá a estudiar Comunicación, formé parte de un grupo de scouts, asumiendo el rol de Jefe de tropa. Allá, uno de los scouts me empezó a llamar pitch, como una abreviación del pichardo original. Pitch se volvió una especie de marca, y la desarrollé como tal. Como una experiencia, no solo de personalidad, sino visual y corporal.

Muchos empezaron a traducirla y a tratar de darle un sentido, porque esta explicación no es muy común en mi vida cotidiana. Pitch es asociado a pichar (hacer el amor), o al juego de baseball o al sonido de la cámara al disparar…etc.

De ahí que empecé desarrollar varias ideas asociadas a este concepto, para seguir construyendo una identidad personal, una marca que estuviera asociada a varias experiencias de lo visual, de lo político, de lo erótico.

Marcas en la piel

Uno de los temas que he encontrado en la práctica de la fotografía de cuerpos, es encontrarme con señales gráficas visibles en la piel. Huellas del proceso de crecimiento o intervenciones voluntarias o no, que afectan la manera como se presenta el cuerpo. Estrías, cicatrices por violencia externa o personal, tatuajes, deformaciones, son las señales que pueden ser sinómino de verguenza, orgullo o dudas.

Las cicatrices que se construyen en la piel a manera de tatuaje suelen tener una carga erótica muy potente. Es una práctica muy frecuente entre los jóvenes, marcada por motivaciones que pueden ir desde el despertar de la conciencia corporal, la espiritualidada, la memoria familiar, la rebeldía o la simple expresión personal.

Además de los tatuajes se reconoce la herencia de laceraciones y prácticas de autoflajelación, producto de procesos de autorechazo o de adolescencias tormentosas, en procesos de autoaceptación o de conflicto con una sociedad que juzga en vez de apoyar. Son muchas veces gritos de soledad, o desesperanza. El dolor y el placer que produce la obra gráfica, le da un elemento más a la composición visual a ese performance que todos armamos con nuestro cuerpo. A nivel fotográfico, un tatuaje enriquece la información en línea, forma, color, textura, borde visual.

JHON FREDDY

Uno de los modelos que más ha marcado mi experiencia como fotógrafo de cuerpos ha sido Jhon Freddy. Un joven que desde pequeño tuvo una condición especial en su cuerpo. Fué sometido a varias cirugías, que debían ayudar a garantizar su movilidad y a mejorar su calidad de vida. En total le han hecho unas 18 cirugías entre reconstructivas y funcionales.

Cuando llegó a mi lugar de trabajo, tenía algunas dudas, pero sobretodo, tenía la certeza de encontrar en la fotografía otra manera de aproximarse a su cuerpo. Uno de los temas que más le llamaba la atención era exponerse, contar su historia desde la presentación de su cuerpo desnudo, y ver qué reacción encontraba en las personas. Curiosamente la reacción fué muy intersante. Algunas personas hicieron comentarios sobre la belleza de un cuerpo diferente. Otros hicieron buenos comentarios sobre el valor de este proyecto, al ofrecer opciones de cuerpos diversos.

Considero a Jhon Freddy una persona altamente resiliente, que ha dado la pelea para salir adelante. Con todas las dificultades físicas y socioeconómicas. A pesar de ello, siente que su misión es dar un testimonio, desde su propia corporalidad, y desde su discurso que es el resultado de una vida cargada de retos y testimonios de dolor, rechazo y soledad.

El postporno: otras voces desde el terrorismo de género

Por Ricardo Caicedo Cardona*[1]

Esta es una época convulsionada que está recogiendo lo que se ha sembrado en los últimos 50 años. La revolución de los cuerpos lacerados por las guerras de mediados del siglo XX, y la emergencia de los cuerpos que fueron considerados periféricos por los cuerpos hegémonicos, ha dado para que las artes se repiensen desde lugares políticos cada vez mas “orgánicos”. Algunas de estas expresiones como el postporno han hecho evidente las relaciones interseccionales planteadas por feminismos, instalados en esos cruces raza-género-economía-religión. Voces emergentes de corporalidades interesadas en llegar a los lugares prohibidos, para producir un efecto de cuestionamiento e incomodidad.

Este es el ámbito donde el postporno emerge, con el interés de generar una reflexión política desde y por las corporalidades y sexualidades no hegemónicas. El postporno surge después de una época donde el sexo se consolida como una de las industrias más prosperas y prometedoras del capitalismo de la postguerra, en lo que Beatriz Preciado ha llamado la industria farmacopornográfica. Industria que ve nacer toda una variedad de productos y de formas de relación, que de alguna manera permitieron reinventar las sexualidades hegemónicas. Bajo este fenómeno se reconoce el gran esfuerzo que Estados Unidos invierte en la investigación científica sobre el sexo y la sexualidad más que ningún otro país a lo largo de la historia. Es una próspera época que ve nacer:

  • La manipulación y comercialización de hormonas como la progesterona y estrógeno.
  • El desarrolo de intervenciones estéticas y funcionales de los cuerpos como las intervenciones de cirugías plásticas.
  • La producción de elementos transuránicos, como el plutonio.
  • El surgimiento de discusiones feminstas donde se desarrollan conceptos como el de género.
  • El desarrollo del Plástico y de sustancias químicas que alteraron nuestras formas de vida cotidiana, la alimentación, la moda, la estética en general.
  • El desarrollo de una industria farmaco que vió nacer el viagra, los aticonceptivos, muchos antibióticos entre otros.
  • El desarrollo de la industria del sexo recreativo a través de juguetes, soportados por la anticoncepción, con insumos como el condón.
  • Las preguntas y desarrollos sobre las sustancias psicoactivas, como el LSD, y las plántas psicotrópicas que usaban los pueblos originarios de América.
  • El surgimiento del cine porno y su desarrollo a manos de las mafias norteamericanas, instrumentalizando el cuerpo de la mujer.

Es una época que amaestró los cuerpos para genitalizar la sexualidad, en función de un placer que favorece los sistemas de producción industrial. Época en que los procesos de producción del erotismo estuvieron al servicio de las estructuras de poder, pues se volvieron pertinentes para la lógica del sistema. En este sentido, se construyó un imaginario androcentrado, donde el cuerpo femenino se instaló en la producción en masa de orgasmos, como si fuera un objeto sin cerebro. Se robusteció el estereotipo de la mujer como vehículo de placer, desde la imagen y desde tránsitos de cuerpos que se moldean al antojo del interés masculino.

Después de las formas centralizadas de producción de contenidos industrilizados del porno, emerge la posiblidad de crear ambientes que reinventan la industria y potencia la producción de contenidos sexuales desde la vida cotidiana de las personas del común. En palabras de B. Preciado es en la vida cotidiana donde se instala una sexualidad masturbatoria, que desarrolla el placer como potencial adormecedor en los procesos de gobierno de los cuerpos. El sexo se transforma en objeto de gestión política de la vida, como ya había intuido Foucault en su descripción «biopolítica» de los nuevos sistemas de control social, en una gestión se llevará a cabo a través de las nuevas dinámicas del tecnocapitalismo avanzado.

De ahí que la lógica de la Web. 3.0 cobra nuevos escenarios para que aparezca un cuerpo “autopornográfico”, que se consolida como una nueva fuerza de la economía mundial. El resultado del reciente acceso de poblaciones relativamente pauperizadas del planeta (tras la caída del muro de Berlín, los primeros en acceder a este mercado fueron los trabajadores sexuales del antiguo bloque soviético; después, los de China, África y la India) a los medios técnicos de producción de ciberpornografía, provocan por primera vez una ruptura del monopolio que hasta ahora detentaban las grandes multinacionales del porno. 

El postporno considera el cuerpo como un territorio en construcción, a donde se encarnan las violencias simbólicas y físicas, traducidas en efectos de placer y dolor, inclusión y exclusión, de las violencias propias de las tensiones de poder. Desde el Postporno se reconoce el cuerpo como significante primario, donde se teje una densificación simbólica para la emergencia y la confrontación. Podría decirse que con el postporno se instrumentaliza el cuerpo, no desde la alienación propia de la producción capitalista, ni de la producción de terror físico en entornos bélicos, sino para que emerja la acción estética performática como objeto crítico del placer.

De las experiencias postporno se destaca el interés por construir una “mirada queer”, que apela a los procesos de deconstrucción de los estereotipos heterosexistas, que surgen después de las miradas postcoloniales del arte contemporáneo. Se carga de una intensionalidad estética que busca hacer un señalamiento contra el esencialismo del género, y contra las verdades absolutas que borran las sexualidades y los géneros “periféricos”. Verdades absulutas que están sustentadas desde el ejercicio del poder, que por lo general responden a los modelos mentales instalados en el sistema sexo-género y en un patrón de heterosexualidad obligatoria, donde el hombre macho, heterosexual, blanco, católico, y europeo, impone el orden de la lectura colonial. Orden que termina siendo injusto y excluyente de las otras realidades.

La realidad de violencia instalada en la vida cotidiana, que se traduce en violaciones de derechos humanos con nefastos resultados en cifras de muertes y maltratos físicos, tienen la complicidad de gobiernos que ofrecen pocas garantías para enfrentarlos. En lógica culturales como las del carnaval, se evidencian los cuerpos que explotan en una forma de protesta pública que, de forma oficial, se permite la inversión de los órdenes. Es el momento donde se desdibujan los límites entre los derechos individuales y la libertad de expresión frente a la opresión. Pero finalmente esta fiesta permitida antes de la cuaresma, terminan por fortalecer el sistema hegemónico.

El postporno apela a aquello que el lenguaje no puede nombrar con palabras puntuales, generando una especie de shock desde el sentido o los contrasendos que genera. En Colombia la imagen del cristo mutilado de Bojayá puede ser un referente de aquello que evoca un momento de la historia nacional donde el lenguaje no alcanza a elaborar ni a expresar la barbarie. La irreparabilidad del cristo, que es un grito de denuncia, cuenta el horror de una guerra para escribir una historia que ha visto perder la humanidad.  El cristo mutilado está para ser acompañado por las voces de las cantadoras, que afectan los cuerpos de quienes escuchan, y reescriben simbólicamente lo que no se puede decir.

De esta forma intenta resolver, desde la acción performática, un agujero que el lenguaje no puede resolver, enfrenta un abismo, y asume lo innombrable como su reto principal. De ahí que emerja la presentación y la representación de la puta, el maricón, el travesti, el dañado, el pervertido, el bambaro, el puto, el ámbito del mundo de la periferia que fueron negados históricamente. Efectos estéticos que se libran de los binarios condicionados por una cultura hegemónica.

Podría decirse que el performance del postporno reacciona desde unas hegemonías, donde no hay un interés por el consumo, la acumulación y la búsqueda de la abundancia y el placer. Permite emerger la sexualidad de los “otros”. La de la mujer, la de los discpacitados, de los ancianos, desde otras prácticas que a a la luz de los poderes hegemónicos podrían ser señados como enfermizos o patológicos.

Abordar el postporno como experiencia estética, implica asumir el reto de salir de las lógicas racionales y reconocer el potencial expresivo de las categorías del cuerpo, como el asco, el deseo, el miedo. Entonces, el postporno tiene un reto indisciplinado de hacer confluir la comunicación, la estética, lo poético, la ética, lo político y la afectividad como parte constitutiva de la construcción social. El postporno entiende el potencial político de pensar la comunicación y la interacción social como una posilibidad de construcción de las diversas formas de percibir la realidad.

En los 70 se dieron los orígenes del postporno, cuando la actriz porno Annie Sprinkle, dice que lo genital es un mínimo de las posibilidades del cuerpo. De ahí que esta propuesta invita a salirse del porno normativo y permitir a la persona salirse de los cuerpos sexualizados y pensar desde el cuerpo. Y como experiencia artística performática, se interesa por el juego, por el cuestionar, por el señalar, por indicar. De esta manera intenta desencadenar procesos que desorienten o desencajen ciertas estructuras que permean y recubren lo sexual hegemónico.

Ya no interesa tanto la emergencia de las sexualidades no hegemónicas, ahora hay intereses que involucran nuevos conflictos, desde estéticas formas contundentes e inspiradoras. De ahí que el interés del postporno y el pornoterrorismo sea el generar pánico. Expresiones como las de la artista colombiana Nadia Granados o ìconos dentro de comunidades diversas en brasil, que se ven interlocutadas por la película la Bicha amariconada y travesti de la favela, dirigida por Claudia Priscilla, son buenos ejemplos de los rumbos creativos del postporno. Son terroristas del género, son performer, que no se definen ni como “actriz”, sino como “atroz”.

La misión de estas artistas será señalar todos los sistemas opresores, las lógicas irracionales de ejercicio del poder político, los grandes procesos de exclusión, los problemas ambientales, en general la crisis civilizatoria. En medio de este terror que producen los cuerpos y las acciones que no se pueden nombrar, debe emerger un nuevo tipo de relato corporal, que abra las posibilidades en medio de tanta enfermedad social.

Cali, 21 de marzo de 2019


[1] Comunicador Social de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Maestro en Estudios Culturales de la misma universidad. Gestor cultural desde el Centro de Expresión Cultural de la Vicerrectoría del Medio Universitario de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali. Docente de Humanidades en el tema de los Estudios Visuales, con un activismo político de Género y diversidades Sexuales desde la fotografía.  Ha formado parte de varios procesos de comunicación comunitaria en Cali.